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miércoles, 15 de febrero de 2017

El sexo egoísta

Nos han educado pensando que debemos procurarnos placer por encima de los deseos de los demás, pase lo que pase. Y así he entendido todo en la vida, incluso el sexo: la expresión última del amor, la más intensa y la más sincera, como un mero instrumento para proporcionarnos placer. 

El sexo, igual que el amor, no es egoísta: nos lo damos todo. Solo que hemos perdido la consciencia de nuestros actos. Nos desnudamos el cuerpo y el alma ante la otra persona, la aceptamos y la hacemos parte de nosotros, de nuestro ser. Nos convertimos en uno: nos duelen las mismas cosas, nos excitan las mismas cosas, porque vivimos también en la otra persona. Tocamos al otro como si fuera parte de nosotros, porque en ese momento, es parte de nosotros. ¿Cómo puede ser egoísta algo tan puro y elemental?

Esta unión transciende solo cuando se le da la dimensión que merece. Cuando se utiliza con un propósito concreto y egoísta, se deshumaniza, se desvirtúa y pierde su significado. Y es entonces cuando surge la dominación, las luchas de poder, la humillación, el menosprecio, la pérdida de la dignidad, la transacción y el chantaje.

No permitamos que algo tan trascendente y transformador se esté desvirtuando constantemente en nuestro mundo.


martes, 14 de febrero de 2017

El centro de todo

Hace tres horas que ha caído la noche, y siento un gran desasosiego. Me pregunto qué estarás haciendo, qué estarás pensando, qué estarás sintiendo en este momento... 

Te veo en mi mente, y me pregunto cómo tocas, cómo te aproximas, cómo gimes, cómo besas, cómo respiras... Entonces apago la luz y la realidad se diluye, e imagino que mis manos son las tuyas. Aunque estoy sola, somos dos en mi cama. Tus manos me desnudan y urgen por encontrar el centro de todo, y lo tocan y disfrutan de él. El roce de las sábanas contra mi piel me hace sentir viva. De repente salgo de esa ensoñación y me pregunto si estarás sintiendo algo de todo esto. Me siento poderosa pensándote mientras toda mi energía está desplegada de esta manera. Entonces, con más fuerza vuelve tu sensación a mi y me desnudo completamente, toda la ropa me molesta. Lo quieres todo. Me revuelvo pero me retienes con mucha precisión, te miro a los ojos, y entonces... todo termina. Mi energía se multiplica y se me nubla la mente. 

Y me pregunto qué estarás haciendo, qué estarás pensando... qué estarás sintiendo en este momento.